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lunes, 22 de febrero de 2016

AMOR Y ODIO. Alicia Villalta Torrijo 3ºB


Mi conciencia me carcome por dentro…
En un pasado hice cosas que quizá nunca debería haber hecho, cometí errores demasiado graves, que me llevaron a donde estoy ahora, a este horrible lugar, al que nadie viene jamás… lo único que me queda es mi conciencia traicionera y mis ganas de salir  o morir aquí dentro, pero no quiero que este terrible sufrimiento continúe…
Pensar en lo que hice… me está llevando a la perdición, y aún más el hecho de haberlo hecho.

El frío helador  congelaba cada milímetro de mi cuerpo. Mi mente estaba desorbitada y sin remedio. Era un día de invierno, triste, frío… el día en el que comenzó todo… el día en el que mis padres me abandonaron. Sin remordimientos… me dejaron completamente sola e indefensa. No tenía dónde refugiarme, ni qué hacer.
Sólo me quedaba esperar, a morir o a vivir. Entonces… apareció él, cuando más lo necesitaba y sin esperarlo. Me salvó, él  me dio la oportunidad de vivir.
Me tomó de la mano y me cargó en sus hombros, no recuerdo el resto… pero cuando desperté en el hospital allí estaba… su rostro mostraba paz y parecía mi ángel de la guarda, se encontraba allí dormido en la silla frente a mi camilla. No tenía ni idea de quién era, pero sabía que era el chico más perfecto que había visto en toda mi vida, que a mis 15 años era aún corta. No podía dejar de contemplarlo… era muy hermoso, alto, moreno, de largas pestañas y musculoso cuerpo… no cabe duda de que es guapo.
Entonces el doctor llegó, haciéndome salir de mis pensamientos.
-Señorita, me temo que…- comenzó a decirme aquel señor, de aspecto  rudo y rostro envejecido, sobresaltando a ese chico…
-¡Márchese, nooo…! OH,  lo, lo siento mucho, me he asustado…- dijo el hermoso chico de ojos oscuros, cuyo sueño había sido pesado y por lo visto malo.
-No pasa nada, puede estar tranquilo, me disponía a decirle a la señorita Bash que ha estado cerca de la congelación… y que lleva una semana aquí…- continúo ese hombre, dejándome atónita.
-¡nooo! no es posible… ¡una semana… sin despertar! ¿Bromea?- me dispuse a contestar sin dejarle continuar… no salía de mi asombro. Aquel chico se me acercó tratando de calmarme, era tan tranquilizador que estuviera junto a mí, sin querer nada a cambio… todavía no le había dirigido ninguna palabra, pero quería que él me contara todo lo que pasó. ¿Qué pasaría la semana en la que estuve en coma?
-Creo que le está contando todo demasiado rápido doctor…-le dijo- tranquila, ya está todo bien…- esta vez dirigiéndose a mí. Su voz era grave y seca pero agradable, me calmaba y me daba seguridad.
-Debe saberlo, es importante, pero si quieres… puedo dejar que usted, ya que son novios se lo cuente… creo que si lo escucha de usted no le afectara tanto, ya que tienen mucha confianza… les dejo en su intimidad- no…no… ¿no qué? ¿¡Novios?! ¿Ese hombre había dicho que el chico y yo éramos novios? Ni siquiera lo conocía…
-Me parece una fabulosa idea, que se lo cuente a mi novia…- se limitó a decir con una traviesa sonrisa y guiñándome el ojo, vaya… si que tenía una sonrisa perfecta, y ese guiño… guau… ¿pero, qué estaba pensando?   Él había admitido que éramos novios… y ni siquiera sabía cuál era su nombre, pero sabía que se trataba de un truco y que pronto lo iba a saber… también sabía que ese chico y yo nos íbamos a llevar bien.
Cuando ya estábamos solos, me dedicó una hermosa sonrisa y se dispuso a hablar… pero yo  lo interrumpí.
-¿Cómo te llamas?- ¡Qué tonta! Yo y mis absurdas preguntas…
-Bueno, me iba a presentar pero veo que alguien está impaciente… mi nombre es Jake  Notte, pero puedes llamarme Jack – Me dijo sin que su dulce y traviesa sonrisa saliera de su hermoso rostro de ensueño.
- Yo soy Jane. Bien, ya nos conocemos, ahora cuéntame todo, ¿qué paso? ¿Cómo llegué hasta aquí? ¿Por qué estás conmigo?- Le pregunté un poco incómoda por la ignorancia…
-Bien…señorita Jane, estabas en la calle al borde de la congelación, cuándo yo te vi… y no pude dejarte allí, me sentiría culpable al dejar una chica como tú morirse… -Me dijo con un tono arrogante y creído.
-¿Una chica como yo? ¿Cómo? Señorito Jack gracias por su ayuda, pero hubiese preferido morir…  Y aún no has respondido a una pregunta, ¿qué haces aquí?-
-Bueno, estoy aquí porque me parecía mal dejarte sola,una chica tan pequeña... así que permanecí junto a ti… me iba a comer y volvía a verte.
-Haberme dejado sola, sé cuidarme, sé lo que hago, y quería morir. Además si tan pequeña soy… podré hacer esto…- Entonces le lancé suero a la cara, se quedo impactado, no se esperaba que fuese a hacer eso.
-Vaya… por lo que veo no eres tan pequeña como… ¡Yo!- y me hecho todo un bote de gel  por encima, me dejó absorta… eso si que no lo esperaba, ahí empezó una guerra de productos… Entonces entró el doctor…
-Ya se lo ha… ¡¿Pero qué demonios ha pasado aquí?!- Se quedó impresionado al ver el desastre que habíamos provocado con nuestra infantil actitud… Ambos nos quedamos sin saber qué hacer, yo estaba recuperada, pero en camisón de hospital, lo que es lógico cuando te ingresan una semana… En un acto reflejo me desconecte de los tubos que tenía y cogí mi ropa, ambos nos echamos a correr lo más rápido que pudimos, cogidos de la mano… el doctor no tuvo tiempo a reaccionar, cuando llamó a otros para que nos detuvieran, ya habíamos escapado…  Jack estaba realmente en forma… corría muy deprisa… tanto que yo no podía seguir su paso y me cargó en sus hombros…
Ese fue el día que lo conocí y nunca olvidaré…
Cuando ya nos encontrábamos lejos de ese hospital, nos dimos cuenta de lo sucios que estábamos, así que nos detuvimos. Él me dejó  en el suelo…
-Vaya no sabía que el pequeño tuviera tanta fuerza…- le dije entre una risa burlona.
-Ni yo que la “mayor” tuviera tantos reflejos…- Me dijo también en un tono burlón.
-¿Ves lo que provocaste con tu estúpida actuación infantil?- le dije sonriendo.
-Tú empezaste… además no me digas que no te gustó, porque no te creeré… dime la verdad… ¿Por qué estabas ahí tú sola?-me dijo poniéndose serio.
-Bueno… creo que será mejor que dejes que me vista…-Dije cambiando de tema…
-Vale, pero contéstame…-
-Digamos que me escapé de casa-Mentí.
-Vaya, vaya, pero si tenemos aquí a una chica mala… venga dime la verdad… cuando te vi no parecía eso- ¿cómo sabía que era mentira?
-Bueno… soy difícil de entender- Le dije sin más y empezando a cambiarme tras un árbol.
-Pero sabes que yo te entendería…-dijo acercándose a mí…
-No lo harías- le dije ya cambiada
-¡Qué rapidez! Creí que…- dijo sorprendido
-¿Qué? Vamos… En serio creías que te iba a dejar ver cómo me cambiaba… qué infantil…- Dije arrogante y burlona.
-Bueno… es posible…-cada vez se acercaba más y más a mi cuerpo, hasta que su frente estaba contra la mía…- vaya qué impulsivo-. Me acarició el rostro y me susurró al oído.
-Es posible que sea infantil… pero sé que te gusto aunque solo me conoces de hoy…- Me dijo, con voz suave… lo cierto es que sí  me gustaba, y ni siquiera sabía el porqué, lo conocía de un día y apenas sabía nada de su vida, es verdad que es guapo pero… eso no es lo más importante para que una persona te guste… pero lo más extraño es cómo me conocía tan bien.
-Se apartó de mi oreja y volvió a poner su frente contra la mía… podía sentir su respiración y me estaba perdiendo completamente en sus oscuros ojos, no me salían las palabras y sentía el latir de mi corazón muy acelerado.
-Ahora no te salen las palabras, te tengo en mis manos…- dijo volviendo con su arrogancia, esta frase me hizo apartarme, y despertar del terrible sueño escondido en sus ojos, del Sol brillante de su sonrisa…
-¿Cómo puedes decir eso? Eres arrogante e infantil, además nunca me gustaría alguien como tú…- Mentí, era todo lo que una chica puede desear en un chico, y  me había salvado. Entonces me cogió de las muñecas y me posó suavemente contra el árbol, al oír esas palabras salir de mi boca, se tensó  un poco y se puso algo nervioso.
-Sabes que eso no es verdad, si no te gusto sé que pronto te gustaré y yo me encargaré de ello.- No supe qué decir, de nuevo su sonrisa me cautivó, y dejó sin palabras, me puse nerviosa, pero estaba muy cómoda a esa distancia de él, me sentía protegida.
Ese día acabé contándole todo… este chico… no podía resistirme.
 Él, por su parte, me confesó que su madre estaba presa en una cárcel cercana, por tráfico de drogas. Su padre los abandonó cuando él tenía  un año y  desde ese momento su madre se metió en el narcotráfico para poder criarlo.  Aunque no lo parezca, todos tenemos nuestros secretos, y la vida es muy dura. Jack jamás le había contado eso a nadie, todos creían que se había escapado de casa… pero dijo, que sabía que podía confiar en mí, y me lo contó. Desde ese momento supe que ese era el chico más valiente y maravilloso que jamás había conocido. Nadie ha conseguido lo que él en mí, en un solo día, se había convertido en el chico de mis sueños, mi mejor amigo, mi compañero de piso y mi ángel.
Seis meses más tarde, ya llevábamos cinco  y medio de noviazgo. Se había convertido en mi chico, yo ya no sabía nada de mis padres desde hace  seis meses, ni tampoco quería saber nada de ellos, hace cuatro meses que celebré mi dieciséis cumpleaños  con  mi amor, y aunque él me exija que vaya al instituto, yo no quiero ir; ya no es obligatorio hacerlo, yo quiero estar con él y no allí.
Antes de mi abandono, yo era una chica diez en los estudios, quería que mi futuro fuera bueno, tenía una vida normal de una adolescente, pero entonces… a mi tía, la hermana gemela de mi madre, que prácticamente era la que siempre me cuidaba, porque mis padres estaban muy ocupados con su trabajo…, que por cierto jamás he sabido cuál es… aunque prefiero no saberlo, le diagnosticaron cáncer de pulmón porque era fumadora nata… yo siempre le dije que lo dejara, pero jamás me hizo caso, “eres una niña y no sabes lo que es esto.” Me solía decir… y pasó lo inevitable, el cáncer de pulmón la atacó, llevándosela de este mundo… esto sucedió hace siete meses… desde que ella se fue, mis notas descendieron mucho… dejé de ser la niña diez que perseguía un buen futuro, para ser la peor de la clase, mis amigas dejaron de hablarme, por los numerosos castigos que recibía de mis ocupados padres, o lo que se les pueda llamar…  Un día sus castigos dejaron de ser importantes para mí, estaba harta de estar encerrada en un cuarto frío,  sin ventanas, sin cama, de no comer la mayoría de veces, o de mis heridas, por los golpes que me daban… me cansé de todo… entonces, me revelé a mis padres, estos me metieron en el coche discutiendo entre ellos, y me abandonaron. Sus últimas palabras fueron “¡púdrete niñata!”
Pero ahora era feliz junto a mi Jack… Ese día me había dicho que tenía que ir con él por la noche, me quería decir algo, estaba un poco preocupada, él y yo nunca habíamos tenido secretos.
-¡Jane! ¿Estás en casa?- Dijo con su seca y ronca voz.
-Sí amor…- me acerqué a él…-¿Qué ocurre?
-Vamos, ven conmigo…- siempre había confiado en él más que en    misma, pero lo notaba algo distante, confundido, ¿preocupado? Tal vez.
Entonces me tomó de la mano y me llevó a la sala de estar… pasó la mano por encima de 5 libros, a modo contraseña, y entramos por una puerta que se abrió en la pared de enfrente. Esta se cerró tras nosotros, estaba un poco nerviosa, y sorprendida, era cómo si fuera agente secreto o algo por el estilo. Llegamos a través de unos largos pasillos a unas salas, entramos a la más grande…
-¿Qué es todo esto Jack?-Dije insegura.
-No te preocupes ahora lo verás.- Me mostró una foto de un banco, algo me decía que ese no era mi Jack, que era otra persona…
-¿Pero qué…?- No sabía continuar, me sentía como nunca antes me había sentido ante Jack, insegura, con miedo… algo me decía que algo malo pasaría…
-¿Qué ocurre pequeña? ¿Tienes miedo? Lo suponía… sabía que esto iba a pasar… sabía que no confiabas lo suficiente en mí…-Dijo algo tenso y apenado.
-No tengo miedo, confío plenamente en ti, haría cualquier cosa que me pidieras.-Le dije porque en realidad era verdad… haría lo que fuera por él… pero algo dentro de mí me decía que había sido un error decírselo…
-Bien, así me gusta… agáchate… -y me agaché –Vaya te tengo bajo mi control…- Puso una sonrisa maligna, que nunca antes había sentido en él, realmente sentía miedo… ¿miedo de mi amor? ¿De mi Jack? No…
-No temas, te explicaré, tu tarea es muy sencilla… debes ir al “Gran Banco” a ingresar  dinero… entonces tienes que distraer al director.
-Espera... espera… ¿quieres que yo qué?
-Ves al banco a ingresar este dinero… distrae al director…-
-¿Qué vas a hacer Notte?
-Ya lo verás…-dijo con una sonrisa  –Es una sorpresa.
Entonces, decidí acceder y hacer lo que él me pidió, llegué al banco, y no había nadie, entré y me encerraron dentro… de repente empecé a oler humo, vi que el banco se estaba quemando… había fuego por todas partes, el humo no me dejaba respirar, traté de salir pero me era imposible… grité, busqué una salida de emergencia pero no había… era mi fin… El calor se apoderó de mi ser, caí al suelo, pude percibir unos pitidos, tal vez de una sirena, y vi una silueta entre las llamas… a lo mejor era mi Jack… entonces todo se tornó oscuro…
2 semanas después desperté en el hospital… Siempre me tienen que salvar, soy patética, he escapado de la muerte por 2º vez y no creo que haya una 3º…
-¡Jane!- No podía ser… qué hacía allí mi madre…
-¿Qué hace usted aquí?-Le pregunté con tono de desprecio, la odiaba… no lo podía evitar…
-¡Soy tu madre! ¿Recuerdas?- me dijo con un falso tono cariñoso- Esta niña ha perdido la memoria doctor… está realmente mal…- Dijo dirigiéndose hacia este, ¡¿El doctor?!¡Es el hombre del que escapamos Jack y yo el día que nos conocimos…! Mi madre y él harían lo imposible por hacerme sufrir, a saber lo que esta le habría contado de mí…
-Sí, está muy mal, la ingresaremos en un psiquiátrico…-Dijo el doctor feliz.
-¡No estoy mal! ¡Los únicos enfermos son ustedes!- Cuando acabé esta frase, dos hombres fuertes de los que yo intenté escapar, me cogieron, y me llevaron a una furgoneta… me encerraron en esta… cómo si fuese a una cárcel… la última imagen que vi, fue a mi madre besando a aquel doctor… Sólo quería salir de ahí e ir con mi Jack, del que no sabía nada…
Llegué al psiquiátrico, ese sitio horrible… entonces, me digné a preguntarle a un hombre que si sabía dónde estaba Jack, y me dijo que no  existía, que lo aceptara… mi coraje y mi furia pudo conmigo, y comencé a golpearle, ¿por qué todos creían que estaba loca? Mi Jack existía y lo único que quería era encontrarlo, lo insulté y no pude contenerme, le pegué una paliza tan fuerte que lo dejé inconsciente, no sabía que tenía tanta fuerza… un enfermo que estaba al lado, me dio unas pastillas y me dijo que me las tomara y me olvidaría de todo… me las tomé, y solo veía una lanza y animales corriendo, cacé a dos , los demás se fueron… luego me cogieron dos de ellos grandes, y me metieron a este sitio  donde estoy ahora, no recuerdo cómo me trajeron… así que no sé por dónde salir, los hombres que me traen la comida me tienen miedo, uno de ellos me contó las cosas que hice y… no me lo creía, hasta que vi un vídeo… entonces me horroricé y ahora solo puedo pensar, en lo que hice, en que quiero ver a Jack, me estoy volviendo loca de pensar en los crímenes que cometí y  en lo que pudo pasar con mi Notte, ¿qué habrá sido  de él? Ya han pasado 10 meses desde que ocurrió el accidente, y  no lo he vuelto a ver, ¿Y si volvemos a vernos…y ve en lo que me he convertido? Sólo me queda la razón de existir, y ni siquiera eso, porque Jane Bash murió el día que la internaron aquí, donde nunca viene nadie, donde todo está perdido.
-Jane Bash-Qué raro, nunca me llaman, por mi nombre, simplemente traen la comida y se van, por miedo a que los mate, los entiendo, yo también tengo miedo de mí misma, de lo que soy capaz de hacer…
-¿Sí?- Respondo algo extrañada e insegura.
-Acércate, abre la puerta…- Esa voz me suena… pero… no puede ser…  voy y abro algo insegura, temo que  me hagan daño, pero la curiosidad puede conmigo…
Abro la puerta y… -¡Jack! ¿Has venido a salvarme?- Me tiro a sus brazos y le robo un intenso beso.
-Eso intento… pero si gritas así nos van a descubrir…- Dice emocionado, pero a la vez serio, en un tono bajo.
-¿No tienes miedo de mí como los demás?- Digo un poco nerviosa, temiendo que sí lo tenga…
-Claro que no, sé lo que realmente pasó, tu padre se separó de tu madre, y esta empezó a salir con el doctor del que escapamos, tu madre quería que murieras el día que te rescaté, y el doctor le contó que estabas viva, planearon su venganza… me durmieron con cloroformo, me ataron y dieron una paliza, un hombre fue contratado para decirte que fueras a ese lugar, y provocaron un incendio, pero no querían matarte así, querían hacerte sufrir, llamaron a los bomberos, quiénes te sacaron de allí,  cuando desperté era demasiado tarde, y me han tenido en un psiquiátrico hasta hoy, que he escapado y he venido por ti, tu madre está completamente loca, y nos alejó; pero ahora nada ni nadie nos volverá a separar… he ido a la policía y he denunciado a tu madre, lo han comprobado y ahora está en la cárcel por todo lo que hizo.
-Nada nos va a separar nunca más, te amo.
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-Vale señorita Jane, te vas a quedar en el psiquiátrico con tu novio imaginario, porque estás enferma…como mi hermanita mayor-  su madre la observaba atenta desde la puerta, a su lado estaba su hermana, la tía de la pequeña…
-¿Qué crees que se imaginará cuándo juega con esas muñecas?-

miércoles, 3 de febrero de 2016

ENCUENTRO LITERARIO CON EL ESCRITOR FERNANDO LALANA


FERNANDO LALANA VISITA EL  IES VALLE DEL JILOCA DE CALAMOCHA


El pasado día 10 de diciembre, el escritor aragonés Fernando Lalana visitó el instituto de Calamocha y mantuvo un encuentro con alumnos de 2º de ESO y algunos de 3º, que habían leído su novela La tuneladora.

El encuentro comenzó a las 12:30 y se prolongó durante casi dos horas. Lalana se presentó como un tipo que vive de la escritura, como demuestran los más de ciento veinte libros publicados, entre los que hay libros infantiles y libros para adultos, su público preferido.

Todos estábamos muy ilusionados al poder conocer a este escritor y poderle plantear nuestras preguntas, a las que contestó con verdadero entusiasmo y dando un montón de detalles. Entre otras cosas, el autor nos contó que le gustaba escribir libros de ficción verosímiles, no de fantasía; que no se inspira en personajes reales para protagonizar sus novelas; que, como la mayoría de sus colegas escritores, no suele leer sus propias obras una vez publicadas y que su horario de trabajo es bastante libre.

El motivo de su venida a Calamocha fue la lectura de uno de sus libros más exitosos, La tuneladora, una novela de intriga ambientada en Zaragoza y protagonizada por un detective llamado Fernando Escartín, un antihéroe que será también protagonista de otras novelas del autor, como El asunto Galindo y El último muerto. En el encuentro, el escritor contó algunos detalles y curiosidades sobre los personajes y la trama de esta novela que habíamos trabajado en clase de Lengua.

La actividad terminó con la firma, con dedicatoria incluida, de los ejemplares que habíamos traído. Fue una actividad realmente entretenida.
                                                                                                              

                                                                                                             
ALUMNOS DE 2º ESO- A




"El beso", de G. A. Bécquer


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"La rosa de pasión", de G. A. Bécquer

"Tres fechas", de G. A. Bécquer